domingo 17 de mayo de 2009

El más mínimo temblor de un dedo sobre el barro que gira ahora entre mis manos cambiaría completamente el destino de lo que crea. Quienes me miran sentada al torno podrían pensar que las formas ya estaban esperando entre mis dedos para surgir liberadas hacia la luz. Hacia vuestra mirada. Finalmente también hacia vuestras manos. En nuestra casa o en el mercado, cuando tocamos una pieza de cerámica tocamos las manos de quien la hizo. Tocamos una parte de sus sueños.

10 comentarios:

Javier Castelmar dijo...

Pues ya conocemos los sueños de "Dios" cuando nos tocamos o tocamos a nuestros semejantes.
Eres fascinante... sigue creando sueños.

FANGO dijo...

Gracias por tus halagos. De vez en cuando viene bien que lo halaguen a uno y hoy, acertaste con el día. Besos.

Pedro Caldas Hidalgo dijo...

Nunca había pensado en esa intimidad creativa entre autor y "explorador" de una obra de cerámica. Las manos de uno tocan aquello que el otro ha moldeado con sus propias manos.
Me ha gustado.

FANGO dijo...

Me alegro que te haya gustado y me alegro también de verte por aquí. Besos.

Camirrer dijo...

Una forma diferente de ver, de disfrutar el arte, siempre parte de el/la creadora.
Mil gracias, un beso.
Montse

FANGO dijo...

De nada. Ya sabes que puedes continuar paseando en bici por mi espacio siempre que te apetezca.

Esther mosaicolimbra dijo...

FOTO CHULA. BESOS. D

FANGO dijo...

Gracias a tí por pasarte por aquí.

Pilar dijo...

Hoy ha sido una de esas tardes en las que por fin he tenido tiempo para navegar por mares deseados, uno de ellos era tu blog. Me he emocionado mucho contemplando tu obra. No he leído mucho, pero este texto me ha emocionado especialmente, es la sutileza hecha Arte, y tu eres una artista, de las de letra mayúscula.

FANGO dijo...

Joer gracias Pilar. De verdad que muchas gracias. Es todo un honor teneros ahí. Sin vosotros mi arte no tendría sentido.

Publicar un comentario en la entrada