
Durante un tiempo,
mi vida se había
convertido en humo.
Un humo espeso,
un humo denso
que acabó
aprisionando mi cuerpo.
Anduve con él
junto a él,
por encima de él,
alrededor de él,
debajo de él
pero el humo,
continuaba a mi lado.
Un día,
me atreví a cruzarlo
y observé que detrás del humo,
si lo logras, hay VIDA.(T.Aguilar).
Quisiste modelarme como si al igual que mis figuras, mi cuerpo fuera arcilla. Más un noble metal me había ido forjando lentamente. Comenzó un día por los dedos de los pies para acabar llegando hasta mi cuero cabelludo. Ahora, en un día soleado puedo ser de oro, en una tarde gris de plata, en cualquier día normal de bronce y en los días nublados y turbulentos me atrevo a ser de hierro. De entre todos los que invadistéis alguna vez mi cuerpo, me quedo con el bronce, algo compuesto por dos mitades, esa humilde y hermosa aleación. (T.Aguilar).
En algún lugar del mundo existe un libro en blanco. En él se escribirá la historia de mi vida y de todas las vuestras. Al final de sus páginas ese libro contiene la clave de la felicidad o ... ... de la tranquilidad. En él se dan respuestas a todos los porqués que nos preguntamos alguna vez. El contiene la clave de nuestros miedos, dudas e incertidumbres. Quizás algún día alguien lo encuentre pero ... ... ¿querrá compartirlo con nosotros/as?. Aunque tal vez, ese libro se esconda porque sabe que no debe ser encontrado, que cada uno de los que habitamos el planeta, debemos descubrir nuestro propio camino.(T.Aguilar).

Podría ser como los pájaros
volar lejos y alto,
para mirarlo todo desde arriba. Subir por encima de las nubes y volver una vez hayan pasado las lluvias, la tormenta, el frío del invierno.
Podría ser como los pájaros
volar lejos y alto
y tener una perspectiva diferente de las cosas, de la vida, del mundo. Para mirar el mar desde ahí arriba y saludar al sol. Para estar más cerca de otros planetas, de otros mundos habitables o ... ... inhabitados.
Podría ser como las pájaros
volar lejos y alto.
Dejarme llevar por las corrientes aéreas y lanzarme en picado, a una velocidad de 300 Kilómetros por hora.
Para poder mirarte con mis ojos de halcón peregrino y atraparte entre mis garras.
Con mi cuerpo aerodinámico, entre la envergadura de mis alas ... ... yo te protegería.(T.Aguilar).
Después de mucho tiempo,
ahora vivo despacio.
Soy la mujer que no ha salido nunca
de los alrededores de su cuerpo.
Quien para protegerse
necesita de los nombres de todos los que ha sido,
recordar los lugares que pisaron sus huellas y andar
por los caminos que conducen a casa.
Quien para escabullirse da rodeos a menudo
y vuelve a sus dominios... ...
La que escucha al silencio
y admira las verdades.
Soy la que se renueva
y como el ave fenix
resurge una y mil veces
barriendo sus cenizas.
La que olvida su nombre.
Y soy esa que siempre
espera que algo ocurra.
Esperaré sentada que surjan
nuevos nombres,
que surjan nuevos sueños.
Soñar con otros mundos.(T.Aguilar).
Elegir la esperanza en lugar del miedo.
Elegir la unidad en lugar de la división.
En momentos difíciles, no nos podemos andar por las ramas. Hay que abrazarse bien al tronco de la cuestión y actuar. En materia de artesanía, disponemos de buenos instrumentos para abordar esta situación: están los respectivos departamentos de cada comunidad autónoma, que deben revisar todas sus actuaciones para valorar si efectivamente son las más convenientes en esta coyuntura.
Están el resto de instrumentos públicos o semi-públicos, fundaciones, centros de artesanía, etc. que también deben hacer lo propio.
Y está el sector que, a través de sus representantes, debe participar obligatoriamete en este reto.
Si, éste es un momento de emergencia, también para la artesanía, habrá que estar en el mismo barco y actuar coordinadamente. Movilizarse en este sentido es obligatorio. Los próximos meses pondrán a prueba muchas estructuras de apoyo al sector, tanto públicas como privadas. Busquemos alianzas. Los artesanos no podemos quedarnos atónitos. Hay que actuar.
COMO HABÉIS PODIDO COMPROBAR LOS QUE VISITAIS DE VEZ EN CUANDO MI BLOG, LO HE CAMBIADO. HE BORRADO TODAS LAS ENTRADAS ANTIGUAS. SÓLO OS DARÉ ESTA EXPLICACIÓN ... ... A VECES EL PASADO PESA ASÍ QUE PREFERÍ COMENZAR DE NUEVO. LO NECESITABA. ESPERO QUE LO COMPRENDAIS. ESTA ES UNA NUEVA ETAPA Y AHORA ME APETECE MOSTRAROS MIS TRABAJOS NUEVOS.
Pon las manos en el barro de tu voz,
humedece entre tus dedos las palabras
y deja que te moje su caricia.
¡Que se sienta el lenguaje de la vida!
En el caos de las cosas invisibles a algunos no les importa perderse o encontrarse. No les importa pararse o continuar caminando y tampoco les importa vender su alma al diablo.
En el caos de las cosas invisibles pensáis que no importa nada de nada porque aparentemente no se aprecian y no las podemos ver.
Pero las cosas invisibles también existen.
Por eso, os deberíais empezar a plantear que es lo que realmente importa y que no ... ... que algo no se vea, no quiere decir que no esté ahí.
Cualquier día de estos, las cosas invisibles conseguirán salir del caos, saldrán de su guarida e irán a por vosotros/as.(T.Aguilar).
Tú me quieres pero yo me alejo.
Yo te quiero pero tú te alejas.
Tú me quieres pero yo me alejo.
Yo te quiero pero tú te alejas.
Tú me quieres pero yo me alejo.
Yo te quiero pero tú te alejas.
Y siempre fué lo mismo y siempre
será lo mismo.
Y lo mismo, siempre lo mismo ... CANSA.(T.Aguilar).
Yo como Dédalo te advertí que no subieras tanto
pero tú como Ícaro no quisiste escucharme y
ascendiste más allá de los pájaros, más allá de las nubes,
más allá de la tierra.
Con tu deseo de hombre, con tus ansias de hombre,
con esa gran soberbia que lo domina todo y que tan poco
sirve quisistes ir más lejos y jamás me escuchaste.
Y entonces te encontraste cara a cara contigo y sólo
por ser hombre caiste en el vacío.(T.Aguilar).
Cofre para destellitos, luces, brillos y
otras titilaciones. Muchas de ellas
nacieron en mitad de la noche; otras
muchas en medio de las sombras.
Regalitos sin valor calculable.
Letras viajeras; mensajes que
brillaban, lecturas imprevistas metidas en el bolsillo.
Siguiendo el consejo de mi padre y con ánimo de sobrevivir, he pasado épocas inmersa en mi propio mundo. Ese que creamos cada uno de nosotros para estar aquí, para ilusionarnos y continuar hacia delante, compuesto de todas las cosas que nos gustan ... ... lugares, objetos, poca gente, mucha gente, gente distinta, gente igual o nadie. Concienzudamente nos empeñamos y desearíamos quedarnos para siempre dentro de lo fácil, de lo conocido pero la realidad a veces nos saca de ahí y nos hace enfrentarnos con situaciones imprevistas para las que no estábamos lo suficientemente preparados.
De niña habitaba un mundo ( llamémosle lugar), en el que toda mi familia estaba a salvo. A salvo de las injusticias,de las críticas, de las miradas de los otros, de las tristezas, del sufrimiento y las enfermedades, a salvo de la muerte. Entonces murió mi abuelo y me dí cuenta de que jamás volveríamos a encontrarnos. En ese momento dejé de creer en muchas cosas, entre ellas, dejé de creer en Dios y fuí consciente que no sería suficiente con aferrarme a mi propio mundo. Tendría yo unos cinco años y creo que una parte de mí se hizo adulta a partir de entonces. Con el tiempo volví a habitar otros lugares (llamémosle mundos). Volví a vivir en un lugar rodeado de animales, de gente que me quería, de calles estrechas y cuestas empinadas, de palomas que volaban en círculos pero la realidad del desamor me hizo alejarme y enfrentarme a otras realidades. Ahora volví a dejar de habitar en uno de esos mundos de los que os hablo y aún lo echo de menos pero como le decía a alguien hace unos minutos ... ... quizás sea lo mejor. Aún nos queda tiempo para volver a crear otros mundos (llamémosle lugares) u otros lugares (llamémosle mundos) y ... ... es cansado, claro que es cansado. Tanto que hay momentos en los que no sabes muy bien hacia donde seguir caminando. Por lo pronto conformémosnos con estar y descansemos. Quitémosnos los zapatos que presionan y aprietan tanto. Durante un tiempo los dejaremos debajo de la cama hasta que de nuevo seamos capaces de ponérnoslos porque ahora, hasta andar duele.(T.Aguilar).