
A veces parece que el camino más corto entre dos puntos es una línea recta y cuando seguimos en esa línea recta encontramos obstáculos.
El camino se parece más al curso de un río que a una línea recta, porque no suele avanzar así. Cuando el río encuentra una montaña la bordea, a veces va deprisa y otras despacio, y algunas veces parece que va parado, pero siempre avanza en dirección al mar. En ningún momento deja de ser agua; puede ser un río, una cascada, un lago, una ola, un mar, un océano o una gota de lluvia, pero siempre esa gota de agua forma parte de la existencia. Por extraño que parezca, y tanto si lo aceptamos como si no, todos acabamos cumpliendo nuestra misión.
Si buscas líneas rectas, es porque estás utilizando como enfoque llegar antes. La mente quiere llegar antes, el caso es que no hay ningún sitio donde ir: ya está ahí.
Si lo que buscas es un camino, deja de buscar porque lo tienes delante; si estás abierto y atento, la vida te lo muestra. La gracia no está en llegar, está en evolucionar a través del viaje.
Si ahora sigues buscando el camino, puedes seguir estos pasos:
- Pon los pies en el suelo o si puedes, ponte en pie.
- Siente el contacto de tus pies con el suelo.
- Si te sientas de espaldas a tu camino, date la vuelta y ponte de cara.
- Escucha el silencio entre los sonidos y detrás de ellos.
- Levanta la vista y mira hacia delante: éste es tu camino en esta vida. Lo vas a encontrar en el momento en que aceptas que ya estás ahí.
En el lugar en que estás, si estás dispuesto a estar allí, eso es "el camino". Es posible que tú no estés allí para poder darte cuenta de que eso es "el camino". Si en vez de ello estás pensando dónde deberías estar o hacia dónde piensas que deberías ir, como consecuencia nunca llegarás. Es una paradoja, sólo alacanzarás tu camino cuando estés dispuesto a aceptar que ya estás ahí.
Bienvenido.